Cómo hacer un análisis fundamental de Bolsa

¿CÓMO HACER UN ANÁLISIS FUNDAMENTAl DE BOLSA? FACTORES A TENER EN CUENTA

El análisis fundamental de bolsa intenta al igual que el análisis técnico determinar la evolución futura del precio de una acción, pero utiliza métodos muy distintos. En efecto, mientras que el análisis técnico utiliza la evolución de los precios de las acciones para determinar el futuro a corto plazo de las cotizaciones, el análisis fundamental se centra en el análisis de los datos de la empresa para intentar averiguar la posible la evolución de las cotizaciones a medio y largo plazo.

¿Qué hay que saber para hacer un análisis fundamental?

Es necesario que puedas leer unos estados financieros de la empresa y que seas capaz de interpretarlos.

Para ello necesitarás tener unas nociones básicas de contabilidad y de análisis de balances.

Deberás estar familiarizado con expresiones que se utilizan en el análisis de empresa (endeudamiento, fondo de maniobra, necesidades de circulante, posición financiera, flujo de caja, margen bruto, ebitda, etc.).

También deberás conocer expresiones que se utilizan en el análisis bursátil (PER, rentabilidad por dividendo, EV/Ebitda, Precio/Ventas, etc.).

No te preocupes si no tienes los conocimientos ya que los puedes adquirir con un poco de conocimientos teóricos y leyendo nuestros informes.

En los próximos apartados comentaremos algunos de los aspectos que no se pueden olvidar al hacer un análisis fundamental de una empresa.

Atractivo del sector en el que opera la empresa

Un sector es atractivo para sus inversores si de media sus empresas obtienen buenas tasas de rentabilidad a largo plazo.

De hecho, todos los sectores tienen sus propias características estructurales las cuáles inciden tanto sobre la estructura de los balances de las empresas como sobre los resultados máximos que puedan llegar a obtener.

Hay sectores que necesitan fuertes inversiones en inmovilizado (productores de acero, productos químicos, etc.), otros necesitan fuertes inversiones en I&D (automóvil, farmacéutico, etc.) y otros en cambio no precisan de fuertes inversiones (agencias de rating, consultoría informática, etc.).

Hay sectores en los que es posible diferenciar el producto creando una marca fuerte por la que los consumidores están dispuestos a pagar un sobre precio (lujo, perfumería, etc.) y en otros no (papeleras, productores materias primas, etc.).

Para alguien que no es experto en estrategia empresarial o marketing estratégico le es muy difícil analizar a fondo las características estructurales de un sector, pero sí que puede averiguar en qué sectores sus inversores obtienen rentabilidades elevadas a largo plazo y en qué sectores no, ya que la información está disponible (morningstar, reuters, bloomberg, etc.).

Una vez detectado un sector que cumple con los requisitos de rentabilidad mínima que le pedimos a sus empresas, hay que ver si la elevada rentabilidad es transitoria (modas, déficit de oferta, etc.) o si se puede mantener en el tiempo.

Posicionamiento competitivo de la empresa

El siguiente paso es determinar si la empresa tiene puntos fuertes respecto de sus competidores. Es decir, si tiene ventajas competitivas.

Si las tiene el siguiente paso es averiguar si las puede mantener a largo plazo o si por el contrario sus competidores las pueden copiar o contrarrestar.

Para ello tendrás que intentar informarte todo lo que puedas sobre la empresa y sobre sus competidores.

Una vez llegues a la conclusión de que una empresa tiene ventajas competitivas sostenibles en el tiempo debes comprobarlo mediante el análisis de sus datos numéricos. En efecto este tipo de empresas cuentan, entre otras, con las características siguientes: sus ventas aumentan más, sus beneficios son superiores, su situación financiera esta saneada, sus cotizaciones aumentan más, etc.

Por supuesto, también se puede hacer el análisis al revés. Primero buscas las empresas con mejores datos numéricos y después compruebas el atractivo de su sector de actividad y su posicionamiento competitivo.

Capacidad de la empresa para generar beneficios

A corto plazo numerosos factores inciden en la cotización de las acciones. A veces los mercados están en situación de euforia y sobrevaloran su precio. Otras veces están en modo de pánico y las infravaloran sin discriminar entre buenas y malas empresas.

No obstante, a largo plazo los mercados son un juez implacable que discrimina perfectamente entra las buenas y las malas empresas y sitúa las cotizaciones donde tienen que estar en función de la calidad de cada una de las empresas.

El aspecto más importante que determina el comportamiento de la cotización de una acción a largo plazo es la evolución de los beneficios obtenidos por la empresa y su capacidad de generación de nuevos beneficios en el futuro.

¿Qué es el Beneficio por acción?

Profundizando un poco más, podemos decir que el comportamiento pasado de la cotización de una acción depende de cómo se ha comportado su Beneficio por Acción (BPA). Y de las expectativas de cómo se comportará en el futuro el Beneficio por Acción depende su cotización actual.

El cálculo del beneficio por acción es muy sencillo ya que tan solo tienes que dividir la cifra de beneficios de la empresa por el número de acciones que componen su capital.

A corto plazo pueden afectar muchos factores, pero a largo plazo el Beneficio por acción es lo más importante.

Dado que ambas magnitudes son accesibles por internet lo que te decimos lo puedes confirmar fácilmente.

Si te preguntas porque la cotización de una acción concreta lleva sin levantar la cabeza durante muchos años, averigua como se ha comportado su Beneficio por Acción y verás que ha tenido una evolución decepcionante.

En cambio, si te preguntas porque otra empresa ha visto como sus cotizaciones subían a largo plazo, averigua como se ha comportado su Beneficio por Acción y verá que ha tenido una evolución excelente.

¿Qué es el PER?

El PER (Price to Earnings Ratio) nos indica cuantos años de beneficios estamos pagando al comprar una acción.

Para calcularlo se divide la cotización de la acción por el beneficio por acción (BPA).

Así, por ejemplo, una empresa que tiene un beneficio por acción de 0,5 euros y cuya acción cotiza en el mercado de 8 euros tendrá un PER de 16 (8/0,5=16). Es decir, al comprar la acción estas pagando 16 años de beneficios.

Cuanto más atractivo sea el sector en el que opera y más buena sea una empresa mejor será su PER.

No obstante, el PER también se puede ver afectado a corto plazo por numerosos factores: tipos de interés, situación psicológica de los inversores, política fiscal, etc.

Un buen inversor intentar comprar empresas excelentes cuando su PER esta en la banda baja. Es decir, normalmente evitará comprar en situaciones de euforia en los que los PER son muy elevados y le será más fácil comprar en situaciones en los que los mercados están deprimidos.

En cambio, si te preguntas porque otra empresa ha visto como sus cotizaciones subían a largo plazo, averigua como se ha comportado su Beneficio por Acción y verá que ha tenido una evolución excelente. Flujo de

¿Qué es el Flujo de caja libre?

Las empresas con su operativa normal generan unos saldos bancarios de libre disposición (a los que se les denomina flujos generados por las operaciones). No obstante, una parte de ellos los tienen que destinar a financiar sus inversiones (a esta cantidad se le llama Capex). La diferencia entre ambas magnitudes es lo que se conoce como Flujo de Caja Libre (Free Cash Flow).

Hay empresas que necesitan todos sus beneficios para financiar sus inversiones. En otras, son insuficientes para cubrir sus necesidades y tienen que endeudarse para financiarlas. En este tipo de empresas las cifras de dividendos, si es que las hay, serán reducidas y tenderán a aumentar muy poco.

Hay otras empresas que consiguen convertir en saldos disponibles en el banco la práctica totalidad de sus beneficios, e incluso las hay que generan más caja disponible que beneficios, los que les permite tratar mucho mejor a sus accionistas.

Al inversor le interesa que la empresa pueda pagar dividendos, que los mismos se paguen con dinero y que la empresa no tenga que endeudarse para pagarlos. Además, cuanto más dividendo distribuya mejor.

Por ello, las empresas que cuentan con una mayor capacidad para convertir sus beneficios en saldos bancarios de libre disposición tienen un PER más elevado que las que generan poca caja disponible y que tienen que endeudarse para financiar sus inversiones.

Por todo ello, el buen inversor intenta invertir en empresas que cuenten con una buena capacidad para convertir sus beneficios en flujo de caja libre para retribuir a sus accionistas.

Situación financiera de la empresa

Si las empresas excelentes generan beneficios crecientes en el tiempo y estos beneficios, después de cubrir sus necesidades de inversión, se convierten en saldos disponibles en el banco podemos deducir como será su situación financiera.

En efecto, este tipo de empresas tendrán muy poca o ninguna deuda financiera y su balance estará muy saneado.

Así pues, el buen inversor evitará comprar acciones de empresas que estén muy endeudadas y procurará invertir en empresas con que cuenten con un buen balance de situación.

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